Brutus, la cría de rinoceronte de Terra Natura Benidorm, ya explora el mundo con 60 kilos de peso
El pequeño Brutus, el rinoceronte indio que nació en julio en Terra Natura Benidorm, ya se está haciendo mayor. Todavía es chiquitín y cabe bajo su madre, Shiwa, pero ya se atreve a salir de la zona interior donde pasó sus primeros días.
Le encanta jugar en la charca, revolcarse en el barro y dar paseos por la pradera. Cada día descubre algo nuevo en su hogar. Los que lo cuidan dicen que su evolución va muy bien: está cogiendo peso y ya se mueve con soltura, aunque de su madre, Shiwa, todavía no se separa mucho.
Brutus es el tercer rinoceronte indio que nace en Terra Natura Benidorm, y su llegada es importante porque el rinoceronte indio es uno de los animales más amenazados del planeta. Cada cría que nace ayuda a conocer mejor la especie y a protegerla entre todos los centros que participan en este programa.
Sus juegos en el barro son uno de sus momentos favoritos. Allí chapotea y se cubre de lodo, que le sirve para refrescarse y protegerse de los insectos. Ya se le nota el cambio: su piel, que antes era suave, ahora se va volviendo más gruesa, como la de un rinoceronte adulto.
Cuando nació, Brutus pesaba unos 45 kilos, pero ahora ya ronda los 60. Todo este crecimiento es gracias a la leche de su madre, que le aporta todo lo necesario.
Aunque cada vez sale más y curiosea todo lo que le rodea, todavía busca la protección de Shiwa. Los cuidadores y veterinarios le están ayudando a adaptarse poco a poco a su entorno. Le dejan la puerta abierta para que entre y salga de la pradera cuando quiera, sin prisas.
Shiwa, su madre, está muy pendiente de él, porque aunque Brutus va creciendo, todavía es vulnerable. Juntos, madre e hijo, paran si escuchan algún ruido o ven algo raro, observan la pradera y luego siguen su camino. Así, el pequeño Brutus va ganando confianza.
Con esta adaptación, pronto pasará más tiempo fuera y será más fácil que los visitantes puedan verlo jugando en el barro o caminando junto a su madre.
Los veterinarios lo vigilan de cerca, observando cómo se mueve, si coge peso, cómo reacciona, qué come y cuánto interés tiene por explorar. Todo indica que Brutus se está desarrollando como se esperaba. Se le ve activo, curioso y cada vez más seguro, aunque siempre se refugia un poco en su madre si algo le llama la atención.